Y sí. Es una puta mierda. Una verdadera pena. Una gran lástima. En serio, no hay ironía. Es una pena por lo que ha pasado y por lo que podría haber pasado pero no pasará. Pero eso no quita que esta situación sea verdad. Y casi que no me lo creo. Pero tengo y tendré que creerlo. Te creía diferente. Me equivoqué. Y encima fue una equivocación doble. Me decís que hago ahora con vos? Decime qué hago. Te metiste y me metiste en esto. Y ahora? Pretendés que todo siga como si nada? Imposible. Hace rato que no actuás del mismo modo, y ahora entiendo porqué. Sabés que no hiciste lo correcto. Yo tampoco, pero lo mío no es como lo tuyo. Y no pretendas que yo actúe como si nada. Sin embargo, todo esto fue tu decisión. Sí, sólo tuya. Pero yo también la estoy pagando. Y seguramente la seguiré pagando por un tiempo. Aunque no tenía idea de todo lo que pasaba a mis espaldas. Aunque quizá termine saliendo de esto muy mal parado. Jamás te creí capaz de algo así. Realmente pensé que eras diferente. No porque pensara que fueras de tal o cual manera, sino porque no había visto estas actitudes en vos, al menos tan directamente. Pero veo que no. Que no sos nada diferente. Sos lo que temí que fueras, y que tenía la esperanza que no fueras. Y ahora que veo lo que en verdad sos, algunas cosas se aclaran.
Ahh... ahora entiendo eso de... y aquello de... inclusive lo de...
La puta. De repente todo cierra.
Conclusión: A veces la vida te besa en la boca, pero mientras tanto te mete la mano entera en el culo.
Rich lo ha dicho a las 12:57 a. m.
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